La piel de los niños es un blanco perfecto para los mosquitos tigre: más fina, más cálida y, a menudo, expuesta durante los juegos al aire libre. Sin embargo, aplicar repelentes químicos diariamente a un niño plantea legítimas preocupaciones de salud. En LAMI, hemos diseñado un sistema que traslada la protección de la piel del niño al entorno. He aquí por qué nuestro enfoque está cambiando las reglas del juego para las familias y las comunidades.

Cero contacto con la piel: el fin de los productos neurotóxicos
La mayoría de los repelentes eficaces contienen DEET, IR3535 o Icaridina.
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La vulnerabilidad de los pequeños: Según la Anses, la absorción cutánea en los niños es mayor que en los adultos. El uso repetido de estas sustancias puede ser irritante, e incluso neurotóxico en dosis altas.
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El enfoque LAMI: Con nuestro terminal, el niño no lleva nada puesto. La protección es mecánica y ambiental. No tratamos a las personas, saneamos la zona de juego.
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Fuente: El Alto Consejo de Salud Pública (HCSP) recomienda el uso de barreras físicas y mecánicas para los niños pequeños con el fin de limitar la exposición a los biocidas.
Una seguridad mecánica diseñada para la curiosidad
Un terminal instalado en un patio de recreo o en un jardín debe ser "a prueba de niños".
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Sin rejilla de alta tensión: A diferencia de los "Zappers" eléctricos que presentan un riesgo de quemaduras o arco eléctrico, el terminal LAMI es seguro al tacto.
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Turbina protegida: Emmanuel diseñó el sistema con rejillas de protección de malla fina. Ni siquiera un pequeño dedo curioso puede alcanzar las aspas de la turbina.
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Estabilidad y robustez: La estructura está diseñada para ser fijada o lastrada, evitando cualquier vuelco durante los juegos de balón o persecución.
(Foto recomendada: Primer plano de la rejilla protectora del terminal, mostrando la finura de la malla y la robustez del diseño).
El GEL CO2: una ciencia sana y natural
El atractivo es a menudo el punto de preocupación de los padres.
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Composición alimentaria: El GEL CO2 diseñado por Marie, nuestra cofundadora, se basa en un proceso de fermentación natural (levaduras y azúcares). No contiene pesticidas, disruptores endocrinos y no desprende ningún olor desagradable para los humanos.
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Sin emisión de humo: A diferencia de los serpentines o difusores térmicos que liberan partículas finas en el aire que respiran los niños, LAMI no produce ninguna combustión.
El código abierto: una herramienta pedagógica para la escuela
El terminal LAMI no es solo una herramienta de protección, también es un formidable soporte educativo para escuelas y padres.
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Comprender la naturaleza: Explicar a los niños cómo nos localiza el mosquito (respiración, calor) y cómo utilizamos el biomimetismo para engañarlo es una apasionante lección de biología.
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Hazlo tú mismo: Construir un terminal en un taller "DIY" con estudiantes permite abordar la física (flujo de aire), la química (fermentación) y la ecología (lucha selectiva sin matar a las abejas).

Proteger a los niños es también proteger su entorno y su salud a largo plazo. Al elegir LAMI, usted instala una barrera invisible pero eficaz que respeta su fisiología. Para un patio de recreo sereno o un cumpleaños sin lágrimas, LAMI es la elección de la razón y el bienestar.
¿Quieres proteger la zona de juegos de tus hijos?